Chévere

Chévere Si lo vieras subir las escaleras, arrastrándose como un cerdo, sudando como un cerdo, gordo, seboso, podrido de colesterol, baboseando fatigado con la boca a medio abrir como un rape expuesto sobre el hielo frío y reluciente del mostrador de la pescadería. Ese frío, feo, y repugnante rape, que con dulzura y esmero intenta endosarte la gran comercial Natalia Fernández, tal como indica su nombre en la solapa de su blanca y bien planchada camisa. Esa niña te lo vende todo, es una cantante new age de Trap, le encanta el dinero, vive para el dinero, le reza al dinero, y no tiene más religión que su novio, por lo visto, este sí, este sí es apañado, y sabe limpiar, y cocinar, y todas las cositas de la cama las hace súper bien. Ella te ...